¿Cuáles han de ser los límites de la complicidad entre medios de comunicación y poderes públicos?
Una interesante jornada de debate se desarrolló ayer en el auditorio de la localidad turística tarragonense de Salou bajo el título de «Primer jornada de Comunicación Turística».
Trasfondo: reflexionar sobre las secuelas de las jornadas «Salou Fest» que meses atrás deterioraron la imagen de destino turístico familiar de esta villa contigua a Tarragona y Port Aventura, en la llamada Costa Dorada.
Me lo pasé muy bien. Primero, exponiendo en media hora mis ideas sobre cómo ha de ser una comunicación de crisis eficaz en el sector turístico aportando mis experiencias concretas tras 12 años como director de Comunicación de RIU Hotels & Resorts.
Las preguntas y siguientes ponentes fueron de elevadísimo interés y, por supuesto, con puntos de disparidad y discrepancias agudas: cada uno ve las cosas desde su prisma.
Lo cierto es que los nuevos medios llamados 2:0 hacen de la comunicación de crisis una materia más en boga que nunca. Fue mucho lo que aprendí ayer a la vez que me llevé una grata sorpresa: el Salou actual no tiene nada que ver con el que yo conocí en los años ochenta. Se aprecia una gran calidad de vida, pulcritud, una gobernanza atenta, espacios cuidados y atractivos nuevos e insospechados.
Tal como dije en mi exposición, en comunicación «las cosas no son como son sino como son percibidas». Mi nueva imagen de Salou es francamente positiva. Tienen un alcalde dinámico, Pere Granados, un bello auditorio e iniciativas meritorias como reflexionar tras una crisis (muy oportuna la presencia también del alcalde de Lloret y traumatólogo Xavier Crespo).
Actos como el de ayer son una invitación (y estímulo) para intentar hacer bien las cosas. Como se decía antes de los buenos partidos de fútbol y de las corridas de toros, «crean afición» (aunque estas últimas estén ya de capa caída).
Buen espíritu éste para el trabajo y el progreso. ¿Por qué no lo llamamos «el espíritu de Salou»?
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