Anoche cené con los rotarios de Sabadell, un animoso grupo de 30 personas deseosos de preguntar sobre Pep Guardiola. Gracias a Josep María Martínez Pujades por su amable invitación.
Qué cierto es aquello que decía Karl Popper: «Siempre es más lo que ignoramos que lo que sabemos».
Cuántas e interesantes intervenciones de mis amigos rotarios. Sin tapujos, con ganas de saber y aportando observaciones de interés, siempre en un tono constructivo.
Que si Guardiola ha tenido suerte en los momentos clave. Que si aguantaría o no un periodo de adversidad. Que si los sueldos de los jugadores han hipotecado el club. Que si Guardiola y Tito Vilanova cobran mucho y sus sueldos deberían ser hechos públicos. Que si sin Messi nada sería lo mismo.
Interesantes contrapuntos (he anotado sólo los críticos) a mi visión netamente admirativa de Guardiola como director de personas.
Del debate salen siempre matices nuevos, incógnitas, puntos suspensivos.
Para mí, como autor, estos coloquios me ayudan mucho a identificar lo que interesa a los lectores. Es una interactividad entre manteles que no tiene precio.
Me gusta el ambiente rotario y ese punto de elegancia que exhiben que hace las relaciones humanas satisfactorias y positivas.
Entre los invitados especiales pude saludar también a Agustín Benedito, candidato revelación en las últimas elecciones a la presidencia azulgrana. Es un hombre jovial y con pasión culé indudable.
A medianoche, regreso a casa desde la vecina Sabadell.
Y pasan los días. O yo paso a través de ellos.
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