Cuán importante es en la vida saber perder. No todo el mundo sabe.
¿Sabrá Pep Guardiola el día en que los designios del destino le sean adversos? Está por ver. Pero en cualquier caso podrá afrontar los reveses desde un mullido colchón de éxitos previos,todo un confort. Así es más facil…O no. El éxito crea adicción y la falta de él, secuelas.
Observo un mal perder en el entrenador del Arsenal, el francés Arsene Wenger (un francés de apellido alemán que entrena un club inglés).
La expulsión de un jugador de su equipo (a mi juicio, desproporcionada)ciertamente mermó sus posibilidades de clasificación. Sin embargo, la manera febril de protestar y la falta de visión global de la eliminatoria le empequeñece ante mis ojos. Se asemeja a la rabieta de un niño. No es la reacción que se espera de un docto entrenador. No hay atisbos de autocrítica ni suficiente reconocimiento al contrincante.
No es eso, señor Wenger, no es eso.
A menudo nos creamos imágenes de las personas que no corresponden a su interior real. Es en circunstancias trepidantes que la sustancia de la persona se exterioriza y pone las cosas en su sitio.
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