He estado unas horas en Céret y Colliure, localidades al sur de Francia, vinculadas culturalmente a Cataluña y por donde hacía muchos años que no pasaba.
Céret es la capital de la comarca de Vallespir y es conocida como la ciudad de la cereza. Sus calles presentan canalillos de agua al descubierto, talleres artesanales por doquier y un ambiente tranquilo de pueblo altamente plácido.
Colliure, por su lado, es un auténtico núcleo turístico. Y pensar que hace medio siglo el ejército republicano batido en retirada impregnaba de sangre y muerte esas playas que ahora sirven para el esparcimiento turístico…
Visito el cementerio de Colliure. Destaca -con banderas republicanas- la tumba de Antonio Machado. En la lápida, esculpidos, los famosos versos «casi desnudo, como los hijos de la mar».
Bachilleres de toda España dejan testimonio de su visita al recinto y homenajean al poeta.
Recuerdo que yo estuve allí en 1981, en un viaje-circuito por el sur de Francia. Recuerdo que nuestra guía se llamaba Pili y era de Olot. Comimos muy mal pero reímos mucho aquel heterogéneo grupo de visitantes españoles que íbamos en autocar de un a otro confín del Rosellón y la Provenza.
Creo recordar que dejé un pequeño escrito sobre la tumba de Machado. Cuánta gente lo hacía en aquella época, en que hervía la transición y el malogrado poeta era símbolo de la democracia recuperada.
Junto a la tumba de Machado, la de su madre, fallecida tres días más tarde.
El tiempo pasa de manera implacable.
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