Tras la tromba de agua primaveral sobre Barcelona, comenzó a soplar una brisa fresca. La atmósfera está más limpia. Se respira mejor. Y esto se agradece.
También reconforta el fin de los duelos entre FC Barcelona y Real Madrid. Ha dejado un poso amargo.
Anoche, en el Nou Camp, vi durante una parte del partido un Real Madrid con hechuras de grandeza. Un recordatorio del gran club que fue.
¿Hacia dónde derivará la institución en las próximas semanas? ¿Habrá desmourinhación o no?
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