Tras muchos años sin ir,retorno al emblemático restaurante de la Barceloneta Can Costa. No es el local histórico pero sí se mantiene en el barrio de siempre. Pido arroz negro. No está mal. Pero sencillamente eso: no está mal.
Cuántas celebraciones en Can Costa cuando estaba a pie de playa…Con mis compañeros de Ciencias de la Información solíamos despedir allí cada junio el año académico: Anabel Abril, Lluis Diumaró, Gabriel Colomé, Isabel Castillo, Jaume Codina, Albert Montagut, Lurdes Cortés…
Can Costa ya no es lo que era. Corresponde a otros tiempos. Ahora el local presenta un azul malva atractivo y fotos en blanco y negro y en sepia que recuerdan su pasado glorioso.
Saludo a Marta, la nieta del fundador, Josep Costa. En la pared foto histórica de abuelo y nieta como pequeño retoño de meses.
-El abuelo siempre llebaba una bolsa en la cintura con el dinero-me explica Marta ante la foto.
Y en la ilustración se ve la bolsa.
Can Costa, un negocio familiar, un lugar de referencia para muchas generaciones de barceloneses.
La Barceloneta, uno de los parajes más entrañables de Barcelona. Húmeda y sucia, popular y transitada, turística y tradicional. Es pura esencia de Barcelona este barrio portuario e irregular.
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