Aprendí en mis estudios de gestión empresarial la importancia de distinguir entre lo urgente y lo importante, a menudo confundidos en la praxis directiva.
Un contertulio inteligente me para en mientes sobre un tercer factor: lo esencial.
Lo urgente reta al implacable reloj. Lo importante hace referencia a nuestros intereses principales. Lo esencial, sin embargo, toca a nuestra esencia: lo que somos y lo que no somos.
Es por supuesto lo más trascendental y no es algo urgente: tiene vocación de perenne.
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