Me encanta la inteligencia de la calle. Y, sobre todo, la de sus pequeños grandes filósofos, que encuentro en los lugares más inesperados. Como en la preciosa tienda «Girasol» de objetos de regalo, en el 81 de la calle Córcega de Barcelona, junto a la calle Rocafort…
Me explica el lúcido regente de la tienda la diferencia entre «tener y ser tenido»: cómo la posesión de bienes, el tener, degenera en ser tenido, en «ser agarrado» por esos objetos que en teoría deben aportarnos la felicidad.
Me cuenta mi convincente interlocutor la anécdota de un acaudalado matrimonio de La Coruña, con buena casa y jardín…pero prisioneros de las necesidades que ellos mismos se crearon: limpieza, ordenación de las cosas, cuidado del jardín…Y sin tiempo para el sano esparcimiento.
Tener o ser tenido. Esa es la cuestión.
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