Ultimamente siempre que voy a las notarías me tratan de maravilla. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué diantres cambian la tradicional displicencia por un trato amable, incluso protector? (Me contestan incluso a preguntas que ni yo mismo llego a formular…)
Es evidente que la crisis tiene algo que ver con todo esto. Ahora las notarías están semivacías. Y ellos, los fedatarios públicos, un tanto aburridos. Diríase que han descubierto su sentido de servicio público (a la par que el potencial fidelizador de clientela de ser amables).
Nada es lo que era. Tras la fiebre inmobiliaria ya no hay colas. Un poco más y hasta los notarios te dejan firmar con su mítica pluma dorada. Ya no te ningunean. Hacen ver que te aprecian.
Te tratan como cliente. No como súbdito.
Doy fe de ello.
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