Es reconfortante volver a verter inserciones en este blog tras unos días de duelo. Me acompaña una sensación grata. De desahogo. La misma que me sobreviene cuando estoy unos días sin nadar y luego regreso a la piscina (¡es el caso últimamente!)
Es tanto el silencio en la sala donde escribo que el tiempo adquiere una densidad impresionante. Es sólido como esos yogures de materia prima de calidad. Hay substancia en el ambiente. Las horas no pasan en balde. Las teclas se accionan solas y yo hago ver como que las acompaño.
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