Hablo con un colega de los tiempos de la Universidad metido a directivo financiero de cómo la formación académica puede llegar a ser…deformante. Los conceptos crean apriorismos, rayas que no nos atrevemos a cruzar. Creencias ultralimitadoras.
Por contra, el autodidacta explora la realidad, se ciñe a sus dictados, y bien está lo que la praxis le demuestra que funciona.
Es una manera de hacer más natural, directa y descarnada. Y a veces los éxitos son sorprendentes.
Pep Guardiola pertenecería a esta categoría de indagadores con inteligencia natural que han aprendido desbrozando los obstáculos del camino. Su sentido práctico de las cosas es proverbial.
Buena muestra de ello son sus variantes tácticas tan exitosas. Ha dejado en evidencia a la caterva de periodistas deportivos petulantes y mezquinos, aferrados a dogmas caducos, incapaces de entender que la actitud innovadora es la que posibilita los hallazgos. Es el mapa del tesoro.
Siento vergüenza ajena. Y, por contra, admiración por los que -como Pep- rompen moldes. Son un modelo a seguir.
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