Barcelona. Plaza de Francesc Macià. 18 horas. Impresionante puesta de sol. Sale incluso un empleado del vecino establecimiento de General Óptica para tomar una instantánea con su móvil. Algunos peatones, como yo, observamos extasiados el aspecto anaranjado del cielo sobre la zona universitaria. Las nubes presentan unas formas alargadas, rizadas de extraordinaria belleza.
Si eso puede pasar, cualquier día nos despertaremos y el paisaje será distinto, bello, alegre. De postcrisis. Ese día llegará. Sólo hay que esperar.
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