Es lo que tienen los días de calor y color: la luz saca la belleza de los entresijos más profundos de las cosas. ¡Qué anticipo primaveral el presente! Durará lo que tenga que durar. Pero es ciertamente grato.
He vuelto, por cierto, a la piscina. Desde noviembre de 2011 apenas lo he hecho cuatro veces. Resfriados y una impenitente alergia me alejan de la piscina. Espero dejar atrás de una vez estas semanas espesas y dar rienda suelta a la elasticidad de antaño.
Leo estos días, por cierto, el último libro de Míriam Subirana sobre el arte de prestar atención. Entra bien y es juicioso. He incorporado el título a la lista de libros que recomiendo a mis alumnos. Entiendo que prescribir buenos libros es un gesto positivo en favor de la lectura.
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