Me gusta ver las intervenciones de Robin Sharma, el celebrado autor de «El monje que vendió su Ferrari». Me llama la atención la llaneza de sus consejos y la manera entusiástica de expresarlos.
Reparo, por ejemplo, en el siguiente comentario de Sharma: no sólo es importante el tiempo sino la energía con que lo empleamos. De lo que se infiere la importancia de cultivar nuestra energía. De ser proveedores de primera de ese combutible que nos ha de llevar tan lejos…y eventualmente llegar al genius-level, (la genialidad) como señala Sharma.
Sugiero el visionado de la siguiente presentación de 9 minutos:
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