Leo en La Vanguaria de hoy (16-3-12) la colaboración periódica de dos conspicuos profesores de ESADE. La tesis del artículo es que el problema de los valores no es de formulación ni de clasificación. Simplemente de aplicarlos (si lo quieren más fino: de incorporarlos a la praxis).
Es una idea muy de recibo. En este sentido, las voces cantantes de ESADE en lo relativo a sensibilidad valoral podrían aplicarse el cuento y auditar los desafueros recientes de la institución que les alberga.
¿Hasta cuándo la ley del silencio?
Cuánta verdad en el refranero: una cosa es predicar y la otra dar trigo.
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