Me viene de manera recurrente a la memoria la imagen de sencillez de los padres de Guardiola, Valentí y Dolors. La austeridad del comedor. El amor por los cuatro hijos, sin distingos. La contención en el trato con el visitante.
Es un recuerdo bonito el de mi encuentro con ellos la semana pasada en Santpedor. Ver la vida en toda su sencillez. Sin alharacas. Las alegrías y temores de una familia normal, en el sentido más espléndido del adjetivo normal. Gente corriente. Buena gente.
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