«Somos lo que comemos». Bien es cierto.
En tal caso la dieta de Lionel Messi debiera ser el secreto mejor guardado en el FC Barcelona…
Bromas aparte, el viernes le pregunté a Pep Guardiola al respecto. Sabía yo que Messi no había probado el pescado y era un adicto a las pizzas hasta que Pep desembarcó en el primer equipo…
Los cambios dietéticos que introdujo Pep relanzaron la forma de Leo que desde entonces apenas se lesiona. Atrás quedaba su adiccíón a las Coca-Cola y los conguitos.
Pero Guardiola apenas entró en detalles. La suya fue una respuesta banal. Sorprendentemente. Quizá pensó que fuera en desdoro del jugador recordar públicamente sus antiguos malos hábitos alimenticios. No lo sé.
En cualquier caso, es espectacularmente ejemplificador cuanto haga Messi dentro y fuera del campo. De ahí mi interés por conocer en detalle los mecanismos dietéticos de crecimiento profesional que se aplican a los futbolistas de Pep.
(Inquirí de pasada por el plato favorito de Pep, los caracoles según yo tenía entendido. Con cara encendida y alegre confirmó que así es. Confirmado, así pues, un retazo más del perfil de Pep).
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