Qué movimientos pendulares más espectaculares ofrece el fútbol. Tras las rotunda victoria azulgrana de anoche en la final de la Copa (3 a 0 contra el Bilbao) la paz mediática vuelve a Can Barça y todo son abrazos y arrumacos. «La familia unida y feliz» podría decirse rememorando el famoso plato de la cocina china.
Cosas de los vertiginosos tiempos actuales en que los estados de ánimo suben y bajan raudos como las cotizaciones en la bolsa a rebufo de los avatares de la prima de riesgo.
En cualquier caso es bello ver a Pep feliz y despidiéndose en loor de multitudes.
Tendrá ahora tiempo para acomodar su vivienda novayorquina y entregarse a un estimulante año sabático con la familia. También unida y feliz.
No le veremos el pelo pero muchos le recordaremos con afecto: nos ha dado mucho.
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