El sabotaje de la iluminación de un campo de fútbol para impedir la celebración de un partido es harto noticioso. Pasó anoche en Vallecas, ante el partido Rayo Vallecano-Real Madrid. Y clama al cielo. Deja por lo suelos al lugar de los hechos.
Como también nos desmerece el retrato fotográfico que de la nueva pobreza en España hace The New York Times. Nos hemos acostumbrado en las ciudades a ver personas que escudriñan los contenedores a la búsqueda de desechos recuperables. Pero no es normal. Es la flagrante nueva realidad.
Son cosas que nos dejan a la altura del betún.
(Hablando del betún: oigo en la radio que un partido del Granada -años ha- estuvo a punto de suspenderse porque el utillero granadino se había dejado el calzado de los jugadores…Como el partido era en Jaén le dio tiempo de ir a buscar los borceguíes de la discordia…)
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