He ido a ver «A Roma con amor». Me ha resultado una comedia entretenida. Pero no más que eso. Se nota la falta de elaboración del guión, el ramalazo publicitario, los guiños fellinianos y, lamentablemente, la falta de arte retratando los mil y un bellos rincones de la Ciudad Eterna. El film desprende aroma de rodaje barato y de obsequiosidad con amigos y allegados.
No me arrepiento de haberla visto pero no la recomendaré con entusiasmo. Entiendo perfectamente que la genialidad va reñida con la cantidad y que los directores atraviesan etapas distintas. Lejos quedan películas tan logradas como «Manhattan» o «Annie Hall».
Simpatizo, sin embargo, con la escena inicial de las turbulencias en el avión. Y con el deje italiano de otros momentos. O la sátira sobre la banalidad de los medios de comunicación. Pero en conjunto el film desprende un tufillo de postal barata, de refinamiento escaso y de vis cómica en fase de agotamiento.
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