Más y más mendigos por Barcelona.
Lo peor es que nos hemos acostumbrado a su presencia. Insólito pero real. Nos retrotrae a los años cincuenta, donde el chabolismo aún era un problema.
Involución. Qué cruda involución.
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Más y más mendigos por Barcelona.
Lo peor es que nos hemos acostumbrado a su presencia. Insólito pero real. Nos retrotrae a los años cincuenta, donde el chabolismo aún era un problema.
Involución. Qué cruda involución.