Hemos creado la tradición familiar de pasar la Navidad en Vidrà, pueblo prepirinaico justo donde comienza Gerona, cerca de Ripoll. Durará esta tradición lo que tenga que durar. De momento, hoy condumio, tarde de sol tenue y agradable y el recuerdo del padre, cuyas cenizas enterramos allí hace 13 meses.
Espléndidas las vistas de regreso en dirección a Vic. Son momentos montaraces que nos redimen a los urbanitas de muchas jornadas de aire tóxico y duro asfalto. Lo llaman «progreso».
Home