He llegado felizmente esta mañana de Nueva York. Ha sido una semana sabática espléndida, con susto incluido: se incendió el túnel de mi metro, la línea A, en Brooklyn, camino al aeropuerto John Fitzgerald Kennedy. Pude, sin embargo, no perder el vuelo cogiendo dos buses a salto de mata.
Esta tarde leo en el diario alemán Bild que Pep Guardiola entrenará al Bayern de Munich. Se cumplió mi pronóstico.
Dentro de una semana viajaré a Munich, como preludio a mi estancia en la próxima Eslovenia, donde impartiré varias conferencias sobre liderazgo.
(Pasado mañana Pep Guardiola cumplirá 42 años; yo, 54).
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