Leo y releo con fruición los textos del penúltimo ejemplar de «Mallorca Magazin». Escudriño hasta el último detalle lingüístico. Reviso hasta el paroxismo las construcciones verbales que rigen preposición y que presentan alambicado encaje. Me recreo en el clásico verbo «kennenlernen», tan usual como indómito (la maldita partícula «kennen» es la que hay que postergar al final de la oración).
En un momento de obsesión, medito largamente sobre la expresión «der abstieg-gefährdete Mannschaft». Algo tan sencillo (o complejo) como «el equipo en peligro de descenso» (una referencia del articulista al RCD Mallorca).
Y así pasan mis días.
(El lunes comenzaré un curso de conversación en el Goethe Institut en la calle Manso de Barcelona. Para reverdecer antiguos laureles orales y poner ritmo a mi repaso).
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