Paso mi primera semana de dos en Santiago. Remite el frío y el sol ilumina este paisaje sempiternamente verde. Es tierra lluviosa y los rayos de sol se agradecen. Son un bien escaso.
Colea la derrota del FC Barcelona ante el Real Madrid en la semifinal de Copa. Fue un 1 a 3 inapelable en el Nou Camp. Un serio toque de atención. Una invitación a repensar algunos defectos del estilo de juego azulgrana.
Aquellos que ante la buena marcha del equipo se vanagloriaban de que Guardiola no era factor clave de los éxitos barcelonistas, debieran reflexionar. Está claro que le tocó una plantilla excepcional pero sin buen liderazgo no se alcanza el éxito. A cada uno lo suyo.
Guardiola siempre intentó avanzarse a los intentos de los competidores por anular su esquema de juego. Siempre un pasito por delante. Y lo consiguió en la mayoría de las ocasiones.
Por otro lado, esa presión tan intensa sobre los jugadores dio sus frutos. De ahí el carácter temporal del ciclo de Pep: no puedes estar siempre con el pie al máximo sobre el acelerador.
Ahora algunos entenderán algunas cosas.
Home