Tras muchos años sin ver un partido de balonmano, ayer presencié uno y de aúpa en el Palau Blaugrana. Los azulgrana vencieron por 8 goles a un correoso Atlético de Madrid y se clasificaron así para la Final Four en Colonia.
A pesar de la abultada victoria fue un partido harto emocionante, ya que los colchoneros llevaban una ventaja de cinco goles del partido de ida…
Jordi Torrents, ex directivo azulgrana y entusiasta seguidor del balonmano, tuvo la gentileza de invitarme. Me permitió revivir viejos tiempos, cuando como jugador federado juvenil soñaba en jugar algún día en ese mismo palacio deportivo contiguo a la llamada Zona Deportiva, donde yo entrenaba (las instalaciones de entonces fueron ocupadas más tarde por el mini-estadi, donde juega el Barça B).
Pero noto el paso del tiempo: el balonmano de ahora es tremendamente más físico, rompedor. Los jugadores lanzan auténticos obuses desde cualquier posición con facilidad pasmosa y atraviesan el campo en un santiamén.
Admiro sobremanera a los porteros de este duro deporte. Cuánto valor se requiere para intentar parar el lanzamiento de un adversario volcado sobre tu portería…
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