Como una pira que todo lo quema.
A eso se asemeja el FC Barcelona. Un volcán dormido que se apresta a entrar en erupción tras el descalabro en la Champions, derrotado el Barça a domicilio por el FC Bayern por un incontestable 0 a 4.
Siempre ha sido así en el Barça: alberga en su seno un instinto incendiario. Una voluntad autodestructiva que aflora a las primeras de cambio. Todo un síntoma de inseguridad colectiva, como señalé en mi libro «El método Guardiola».
A la encrucijada deportiva se une la decisión del presidente Sandro Rosell de presentarse a la reelección. Se intuye el silbido de los puñales y el movimiento de sillas en el seno de una entidad que concita poderosísimos intereses. Una auténtica feria de las vanidades que desata las ambiciones más desmedidas.
Lo dicho: una pira que todo lo quema.
(Vamos a estar muy distraídos en los próximos meses.Y el espectáculo no estará sobre la hierba).
Home