Cielo cubierto inigualable desde la terraza del Ateneo barcelonés. ¿Dónde mejor que aquí con mi tablet para sinergizar neuronas?
En mi estancia como visitante en Harvard pensaba a menudo en el Ateneo. Ahora desde el Ateneo pienso en Harvard pero no le arriendo la ganancia: teniendo vía digital toda la cultura a mi alcance, el marco humanista de este palacio decadente se lleva todas las de ganar.
(A veces los privilegios los tenemos tan cerca que nos los vemos).
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