Los alumnos de una conocida escuela de negocios de Madrid han valorado en 9’8 la calidad global de mis sesiones.
Nunca permito que este tipo de evaluaciones condicione mi manera de impartir. Pero a todos nos gusta el reconocimiento. Estoy contento.
Sobrepaso así el objetivo que me impongo en el día a día en la docencia: el 9,5. Me acerco a mi-ideal-Nadia-Comaneci: el 10.
Espero y deseo nunca alcanzarlo. Sería desmotivador para mi vocación docente.
Home