Yo no hice la guerra. Ni sufrí ninguna postguerra. Tampoco el amigo y coetáneo que con vehemencia me lo recuerda.
Es verdad. ¿Cuántas generaciones pueden decir lo mismo? Ciertamente estamos inmersos en una crisis de grandes proporciones…pero bien pensado, eso es una minucia comparado con el hambre que pasaron nuestros padres y abuelos.
Yo no hice la guerra, ciertamente. Y ya va siendo hora de quejarnos menos y luchar más para que quienes nos sucedan tampoco deban nunca coger las armas. Para que sean unos privilegiados como nosotros.
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