El matrimonio Comas (Carles y Roser) tienen a bien felicitarme las fiestas por e-mail y darme cuenta de cómo van sus vidas.
Es una felicitación que agradezco, en la que hablan de sus cosas y comparten sus sentimientos sobre la actual etapa de sus vidas. Con sus pros y contras. Con esa naturalidad que hace que les sienta muy próximos a pesar de que el contacto es esporádico.
Les contesto y adjunto dos imágenes mías en Múnich: en un lago del sur y en la biblioteca central.
Abomino ya de los envíos masivos de felicitaciones, listas de correos enviados en serie, sin personalización. De estos no contesto ni uno. Cada vez felicito a menos gente pero con más intensidad. Con sentido.
(Siempre recordaré aquella semana que pasé con los Comas en su casa de Managua)…
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