He tomado esta mañana de un estante de IKEA un ejemplar (he consultado antes a un joven y perplejo empleado) de «Pascual Duartes Familj» de Camilo José Cela, o lo que es lo mismo, «La familia de Pascual Duarte» (la s de «Duartes» sirve para formar el genitivo; en alemán se hace de igual manera).
Y me he enfrascado en la lectura de esta breve pero emblemática obra del literato gallego a quien precisamente la Real Academia Sueca otorgó el premio Nobel de Literatura.
Dotado del prototípico minúsculo lápiz de IKEA he subrayado un buen número de palabras durante un buen rato en una silla (quizá he abortado alguna compra) y más distendidamente luego en la cafetería, con vistas a los edificios de Bellvitge.
¡Qué gran placer ya entender buena parte del texto sin diccionario cuando tan sólo llevo tres semanas de aprendizaje de la lengua sueca! Es el augurio de que esto va a toda marcha y de que podré manejarme con soltura en poco tiempo. Al menos para leer diarios, revistas, folletos y libros de dificultad media.
Otra cosa es la fonética: ésta me está requiriendo un gran esfuezo. Desgraciadamente no tengo un oído fino. Mi arma es…la fuerza de voluntad. Persistiré lo que haga falta (ventajas de ser Capricornio).
Home