No debiera sonar a condena…porque no lo es. Todo lo contrario.
Ayer cumplí 4 años y un día de aprendizaje continuado de la lengua sueca. Y sigo en ello.
Hay días en que me asalta la euforia: ¡lo entiendo todo! Pero hay otros en que tengo la desagradable sensación de que vocablos que aprendí rápidamente…igual de rápido los olvidé.
(Dice un refrán árabe: lo que entra rápido, sale rápido).
Con todo, voy refinando mis técnicas. Me he percatado de que para combatir mi poca fineza auditiva el dictado es el instrumento ideal. Me obliga a hilar fino y a tener la prueba palpable de si lo he entendido todo.
(Si quieren salir de su zona de confort, iníciense en un idioma extranjero; nada mejor para recuperar la humildad perdida y para dinamizar neuronas alicaídas).
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