Me acerco a la biblioteca del Instituto Cervantes de Estocolmo y observo con admiración que está compartida con el Goethe Institut. ¡Qué maravilla de biblioteconomía de fusión! Pero me asalta la duda: ¿Ojeo «Der Spiegel» o consulto el diccionario de María Moliné? ¡Está todo junto!
Para más inrí hay una bibliotecaria berlinesa y una madrileña, escribo a mi hija en catalán y alterno el sueco y el inglés con los lugareños. Es un pentalingüismo que me pone. A ver si encuentro un francés y un italiano…
(La promiscuidad lingüística puede llegar a generar estados de confusión mental pero tiene su lado gozoso, excitante).
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