Pasarán los días, los meses y los años. E indefectiblemente yo me preguntaré:
-¿Que sentí aquel 1 de octubre de 2017 y horas sucesivas?
Y la respuesta la quiero dejar aquí plasmada: una gran desazón.
Podría escribir centenares de vivencias, reflexiones y anécdotas de estos días. No lo he hecho paralizado por el seguimiento de la propia actualidad que genera la situación catalana. He querido vivirlo antes que contarlo.
(Lo dicho: una gran desazón. La sensación de que nada será igual. Dolor por el dolor ajeno. Sensación de derrumbe. Constatación de que los ciclos históricos se repiten. Los mismos tropezones en las mismas piedras).
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