No debiera ser noticia pero lo es: dos días seguidos de lluvia en Barcelona que limpia el asfalto y refresca los pulmones. Es dulce la lluvia cuando se es consciente de su escasez y necesidad. Ciertamente altera las rutinas ciudadanas, altera el tráfico y causa algunos incomodos. Pero se lleva con ella tanta porquería acumulada y hace vislumbrar una ciudad más pulcra, habitable. Una urbe con futuro.
Miguel Ángel Violán
Miguel Angel Violán es barcelonés, periodista y escritor, con 41 años de experiencia en el campo de la comunicación (Grupo Mundo, diario AVUI, TV3, Catalunya Ràdio, Radio Nacional de España, Círculo de Lectores/Bertelsmann, RIU/TUI). Desde 1996 hasta comienzos de 2008 residió en Mallorca, donde ejerció el cargo directivo de Director de Comunicación de la cadena RIU […]
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