Qué falta nos hacía ese 0-4 en el Bernabéu para reverdecer laureles y confiar de una vez por todas en la brújula de Xavi Hernández. La culerada está feliz. Se nota en los rostros de muchas personas. Es un rejuvenecedor regreso a la «belle époque» del Barça de Guardiola después de la travesía por el desierto, el desencanto y el pesimismo. Xavi Hernández rezuma un positivismo que es balsámico para una masa social proclive al tremendismo. ¿Qué nos deparará este joven entrenador en los próximos años?
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