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De profetas e intérpretes

Enrique Zubiaga 03 Ene 2007 - 10:32 CET
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Como profeta y adivino no tiene desperdicio, Nostradamus a su lado era un amateur y sólo se le puede comparar con su amigo Bush cuando predijo la pacificación y democratización de Irak.

Cuando nos contaba hace unos días que «el próximo año estaremos todavía mejor que este», ETA ya había puesto la felicitación del año nuevo en la T4 de Barajas, una traca con media tonelada de fuegos artificiales. Me imagino a Ternera y compañía, que quizá equivocaron la fecha del día de los inocentes, partiéndose de risa mientras le escuchaban.

La reacción del verificador Rubalcaba en la rueda de prensa tras el atentado pasará a los anales: «No voy a hablar de política, eso (el marrón) se lo dejo al Presidente y tampoco voy a hablar de la actuación policial, eso se lo dejo a la Policía y a la Guardia Civil». Pues nada señor ministro, si quiere hablamos de fútbol, por cierto, ¿cuanto cobra usted?

Por su parte Mesquida, el jefe de la Policía y la Guardia Civil, que es otro fenómeno, anticipó tres días antes de la gran traca que no había sospechas del rearme de ETA ni de que hubiera comandos. El descubrimiento fortuito del zulo que Rubalcaba definió como «proyecto de zulo donde iban a meter una serie de cosas» era para estos personajes la prueba de que «las fuerzas de seguridad no bajan la guardia». No, Mesquida tampoco ha dimitido y al parecer sigue cobrando cada mes.

Pero lo más surrealista fue la comparecencia del presi en la tarde de autos. Gracias a Dios no volvió a hablar de accidentes mortales, que el día anterior había tenido que traducirnos urgentemente Moraleda, el intérprete de guardia, como atentados. ZP dijo pocas cosas pero muy sentidas a juzgar por el gesto firme en un hombre que acostumbra a sonreír a todas horas. A la pregunta del millón contestó que «he ordenado suspender todas las iniciativas para desarrollar ese dialogo» y ante la incredulidad de los periodístas lo repitió tres veces.

La mayoría entendimos que a la primera oportunidad pensaba seguir jugando con fuego -y estoy seguro que ETA recibió el mensaje con gran alborozo y optimismo, a la espera de mandarle el siguiente recado, por aquello de agilizar los trámites del proceso– así que la reacción fue que los españoles nos cabreamos mucho, incluidos muchos socialistas. Entonces salieron otra vez en tromba los interpretes de servicio, en este caso El País, Pepiño y Rubalcaba: lo que ha querido decir es que el proceso está roto; Ser interprete está mal pagado hoy en día pero con este señor en Moncloa es absolutamente imprescindible, es más, yo pediría traducción simultanea para que los españoles nos enteremos de lo que de verdad quiere decir en tiempo real.

Total que después del mal rato y mientras los bomberos pasaban la nochevieja buscando a dos ciudadanos que aún siguen sepultados bajo los escombros y a los demás se nos atragantaban las uvas, se volvió a Doñana para pasar la Nochevieja en el Palacio de Las Marismillas, con Sonsoles y las niñas. Todavía no ha vuelto y muchos ruegan a Dios e incluso están dispuestos a pagarle el sueldo integro de su bolsillo para que se quede allí, pues temen que a nada que los verificadores Mesquida y Rubalcaba certifiquen que ETA lleva ya cinco o seis días en paro ZP retome su ansia infinita de paz y su táctica infalible del dialogo hasta el amanecer y nosotros nos tengamos que comprar un casco y echar cuerpo a tierra.

Personalmente casi prefiero menos ansias de paz y ver más terroristas detenidos, o al menos alguno, menos chivatazos a ETA y ver a Otegui en la cárcel, menos informes de verificación surrealistas y ver una foto de Ternera esposado, si no lo hacen no será porque no saben donde está.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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