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Dejemos que hablen los poetas

Enrique Zubiaga 06 Feb 2007 - 12:44 CET
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«Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía».

Este fue el grito desgarrador de Francisco Quevedo al ver como se resquebrajaba el imperio español.

Menos poéticos pero igual de sinceros han sido los gritos de miles de gargantas en Madrid.

A Diego López Garrido, ex miembro de Izquierda Unida pasado al PSOE a quien sus ex compañeros apodaron «el traidor», le ha dado un ataque de alergia, o de celos. El caso es que ha puesto el grito en el cielo al escuchar el himno nacional y ver ondear miles de banderas que al parecer son a su partido lo mismo que un crucifijo al Conde Drácula.

Si todo lo que tienen que decir sobre la manifestación del Foro Ermua es lo que ha dicho López Garrido, apaga y vamonos: no han entendido el mensaje que cientos de miles de españoles de toda condición-a RNE, poco sospechosa, se le escapó que un millón- han enviado a un gobierno al que creen responsable, entre otras cosas, de pactar con terroristas y comprar, con un coste incalculable para nuestro país, el apoyo político de quienes presumen de no ser españoles.

Es desmoralizador que después de la bomba de Barajas estemos así. Así que, demasiado cansado para seguir escribiendo, dejaré que lo haga por mí un poeta vasco, Gabriel Celaya:

ESPAÑA EN MARCHA

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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