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El truco del almendruco

Enrique Zubiaga 07 Jul 2007 - 14:02 CET
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Hay un par de mantras que repite el presidente Rodríguez cada vez que responde a las críticas de Rajoy por el asunto de ETA, uno es que el PP está solo en esta infame estrategia y el otro que jamás un gobierno utilizó la lucha antiterrorista para intentar desgastar al gobierno.

Veamos. La primera afirmación es cierta, Rodríguez cuenta con el apoyo de Llamazares, ese brillante estratega, ese genio del comunismo más casposo que ha conseguido dejar los más de 20 escaños que heredó de Anguita en los cinco que tiene ahora. Pero Llamazares se apunta a un bombardeo con tal de no quedarse debajo de un puente, y si no que se lo pregunten a su franquicia del País Vasco donde Javier Madrazo no tiene ningún empacho en firmar lo que le ponga delante la derecha de txapela y sotana más rancia de este país, el PNV, con tal de seguir con su coche oficial. O la de Cataluña donde están en las mismas pero con Montilla y Carod Rovira.

También cuenta Rodríguez, como no podía ser de otra manera, con el apoyo de todo el gallinero nacionalista. Desde los partidos de rancia tradición aldeanista como PNV, ERC, CiU y BNG hasta los que acaban de descubrir hace un cuarto de hora que ellos también son nacionalistas, con el chollo que representa serlo con este gobierno. No se han visto en otra igual y con cuatro votos mandan un huevo.

Sin embargo, si sacamos la calculadora vemos, oh sorpresa, que el apoyo que tenía la anterior política y el pacto antiterrorista, sumando los votantes del PSOE y el PP y sus escaños, es mucho mayor que el que representan todos los pedigüeños mencionados sumados a los votos del PSOE. O sea, que hemos pasado de una política antiterrorista apoyada por más de 20 millones de votos a otra apoyada por menos de 15. Así que efectivamente el PP está solo, sólo ante el peligro. Pero ante las peticiones de unidad de Rodríguez (un pacto de todos contra ETA) es mucho mejor estar solo que mal acompañado por los que no han tenido, no tienen y no tendrán jamás la menor intención de acabar con ETA, pues su mera existencia les ha dado magníficos resultados y han recolectado toneladas de nueces.

En cuanto a la segunda afirmación, y suponiendo que lo que ocurrió entre los día 11 y 14 de Marzo de 2004 no fuera uso electoral del terrorismo -lo cual ya es suponer si nos acordamos de los gritos de «Aznar asesino», de los SMS enviados por ilustres socialistas convocando a sus huestes a manifestarse delante de las sedes del PP, de los ataques a esas mismas sedes y sobre todo de la imagen de Rubalcaba en la tele y en plena jornada de reflexión diciendo sin pestañear que «los españoles merecen un gobierno que no les mienta«- efectivamente, si olvidamos todo lo anterior, nunca se atacó a un gobierno con la política antiterrorista como lo está haciendo el PP. Aunque hay que decir también que nunca se vio antes a un gobierno que mientras firmaba el pacto antiterrorista con el PP estaba ya negociando con ETA, como ha seguido haciendo, y negando hacerlo, hasta hace tres días, si es que no sigue haciéndolo hoy mismo, con o sin atentados.

Tampoco se vio nunca que un gobierno cediera lo que ha cedido este a cambio de nada, ni que se prestase a negociaciones POLÍTICAS con una banda terrorista, ni que hiciera la vista gorda ante atentados, extorsiones, robo de armas, lucha callejera… y la barbaridad de la T4, con dos muertos, para seguir negociando. Ni se ha visto nunca que un gobierno llevara a la Comunidad Europea a Batasuna y allí la legitimara con sus votos, ni que cediera al chantaje del asesino de 25 personas, ni que diera chivatazos a terroristas de ETA que iban a ser detenidos, ni que convirtiera a la Fiscalía y a la justicia en un chicle que se estira o se encoge a conveniencia del Presidente y sus brillantes ocurrencias.

Todo esto es una novedad y Rodríguez, en una nueva versión del truco del almendruco, le pide al PP que sea «leal» y que se calle. Ver para creer.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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