Ando de aquí para allá y de allá para acullá, como un zombie, y no tengo tiempo para nada. Tampoco para digerir el aluvión de noticias que me he encontrado a mi regreso del prao en el que estaba tan bien y tan feliz con las vaquitas.
Las noticias se suceden tan rápido que no me da tiempo a digerirlas, así que del nuevo partido, del lío interno en Ciudadanos, de su posible absorción/casamiento/amancebamiento con Rosa and Company, y del berenjenal que hay montado no se casi nada, como resultado de estar felizmente desconectado de todo durante casi veinte días (sin TV, radio, prensa ni internet).
Solo diré una cosa, que espero que el nacimiento de la nueva criatura, que al parecer esta siendo un parto muy traumático y con mucho dolor para algunos, sea para bien de todos y que dicha criatura venga con un pan debajo del brazo. Porque como no sea así, como venga a revolver aún más el gallinero y se cumpla el dicho de «a río revuelto…», que Dios nos coja confesados.
Tengo algunos amigos embarcados en ese proyecto, entre ellos Rosa Díez y Mikel Buesa, así que les deseo mucha suerte a todos y les recomiendo mucha prudencia, de verdad.
Espero que entre todos, que creo que lo que queremos es ayudar a este país, que todavía se llama España, a salir cuanto antes del pollo nacional en el que estamos metidos gracias a ZP -aunque el PP tampoco es inocente, como lo demuestra su apoyo a los estatutos andaluz y valenciano- sepamos gestionar esto bien, porque si no es así, Ibarreche, ETA, Rovira, Aixo Quintana y compañía van a aplaudir con las orejas.
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