«Bueno, sí pero no, en realidad no hemos negociado con ETA, sólo hemos mantenido «contactos», que técnicamente no es lo mismo, además si lo hice fue porque me lo pidieron «instancias internacionales» (¡coño, como en Irak!), y porque lo consideré un deber moral, que si no de qué vamos a negociar nosotros con ETA…»
Lo anterior me recuerda a la joven que va a confesarse:
– «Padre, me acuso de que mi novio me la ha metido, ¿pero solo un poquito, eh?».
– «Pues mire, señorita, vaya y dígale a su novio que se la meta del todo, que aquí no trabajamos con decimales«.
Sr. Rodríguez, después de las broncas que nos han echado ustedes a los que nos atrevimos a denunciar sus obscenidades, a los que osamos decir lo que estaba pasando entre ustedes y ETA, ¿en qué quedamos?
Ya sabe, aquí no trabajamos con decimales. Ni queremos un gobierno que nos mienta.
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