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Don Luis

Enrique Zubiaga 13 Nov 2010 - 21:03 CET
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Se nos ha ido Don Luis García Berlanga. Era el mejor, en todos los sentidos, y me he acordado de que hace algunos años la casualidad, y mi profesión, quisieron que me lo encontrara varias veces seguidas en el espacio de unos pocos meses.

Como cinefilo que soy la primera vez que supe que viajaba con nosotros le invité a la cabina y allí estuvimos charlando hasta que vio que cerrábamos las puertas y que aquello estaba a punto de empezar a moverse. Entonces se excusó: «es que me da mucho miedo», y se fue a su asiento.

La segunda vez que le llevé a Valencia volví a invitarle a la cabina, al menos mientras el avión estuvo parado, y fue como si hubiéramos sido amigos de toda la vida pues Don Luis era un un tipo encantador, además de ameno y divertido.

La tercera vez me lo encontré cenando solo en el hotel y cuando acabé de cenar con la tripulación me acerqué a saludarle. Me saludó por mi nombre, estuvo encantado de verme otra vez y me invitó a sentarme con él, cosa que hice más que encantado.

Eran tiempos difíciles en España. Tiempos de bronca y de pegatinas en las solapas de cineastas y otros personajes de visa oro del llamado «mundo de la cultura». En concreto la pegatina que estaba de moda por aquellos días era la de «libertad de expresión», que llevaban los más ilustres pijoprogres hasta para ir al baño, en defensa de Julio Medem y de su más que tendencioso bodrio sobre el conflicto vasco, «La pelota vasca», que acababa de estrenar y que las victimas de ETA y los que sufrían el nacionalismo obligatorio habían puesto a parir -con toda la razón del mundo, dicho sea de paso-. El caso es que en la entrega de los premios Goya los actores y directores habían salido en tromba a defender a voz en grito -como si esto fuera la Unión Soviética de Stalin o Corea del Norte- una libertad de expresión que nadie les había discutido, y mucho menos quitado.

Así se lo comenté a Don Luis. Y resulta que Don Luis era el fundador y presidente honorario de la Academia de Cine y además nadie en este país sabía mejor que él lo que significan las palabras «libertad de expresión». No en vano en tiempos mucho más difíciles había sido capaz de hacer joyas inolvidables como «El Verdugo», «Plácido», «Bienvenido Mister Marshall», o más tarde «La Escopeta Nacional». Siempre haciendo encaje de bolillos para esquivar con éxito la censura de Franco con una elegancia torera que pocos han tenido.

A sus 82 años me contó que se declaraba libertario de toda la vida y que no votaba, también que estaba hastiado de lo que veía. Se despachó a gusto con sus colegas de profesión, con las pegatinas y con la politización descarada de la academia y de los premios Goya. Tanto es así que esta carta al director que le enseñé y que me acababan de publicar en un periódico le encantó:

Intolerancia

«Hay que tener morro para reclamar libertad de expresión, y más subvenciones, en la primera cadena pública de España, como si alguien se la estuviera negando. Los del ‘mundo de la incultura’ demuestran una tremenda intolerancia cuando no aceptan las críticas, que no la censura, de aquellos cuyos familiares han sido asesinados por ETA y que se niegan a verse equiparados a los familiares de los asesinos en una película que ha sido exhibida sin ningún problema en toda España. Es la famosa equidistancia que tan bien le viene al PNV, que está encantado con Medem. No sé si será posible acabar con las subvenciones que reciben estos prohombres de la cultura -cuya libertad de expresión está tan amenazada que se les oye quejarse a todas horas en prensa, radio y televisión-, pero desde luego que no cuenten con la mía. Por cierto, ¿cuándo van a defender la libertad de expresión de la mitad de los vascos? Claro que eso es más peligroso que llevar la pegatina de la guerra o el ‘Prestige’. Cuando lo hagan, volveré al cine.»

Don Luis, como erotómano declarado que era: http://www.youtube.com/watch?v=cUcPEfDp-2c , espero que allá donde esté usted ahora su compañía sea de su total agrado y que esté usted mucho más contento de que lo que nos deja a nosotros en este país. No será muy difícil.

Hasta siempre, Don Luis.

P.S. Señores, les dejo con un pequeño extracto de esa joya que es «El Verdugo». Fíjense la de años que hace y ya andaban preguntando por un tal Jose Luis Rodríguez, que estaba metido en líos, ¿les suena el nombre?: http://www.youtube.com/watch?v=yNIOwrCNgM8 . Pero háganse un favor y vean la película entera. No tiene desperdicio.

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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