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Más sobre la cara oculta

Enrique Zubiaga 17 Abr 2012 - 09:00 CET
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Era de esperar que el artículo que publiqué hace un par de días no le iba a gustar a todo el mundo. De hecho me sorprende que mucha gente que no tiene nada que ver con Iberia lo haya comentado favorablemente. Otros parece que se han sorprendido con lo que han leído y me han enviado mensajes de apoyo o me han llamado para pedirme más información. Gracias a todos.

Lo que no me esperaba es la audiencia que ha tenido. Se ve que por un motivo u otro a la gente le preocupa el futuro de la que -qué tiempos aquellos- fue nuestra compañía de bandera. A unos les preocupa que pueda acabar convertida en un simple apéndice de British Airways o desapareciendo lenta pero inexorablemente, como ha ocurrido con otras muchas antes: http://www.youtube.com/watch?v=qACEXKwLdXw&feature=youtube_gdata_player
La jugada está muy vista, nada nuevo bajo el sol.

A otros les preocupa que el fusilamiento del que hablaba se retrase y no ven el momento de acudir a ver el espectáculo, como las tricoteuses de París acudían a hacer punto mientras veían rodar las cabezas en la guillotina. Así lo reflejan también algunos comentarios que ha generado mi artículo, que parece que ha dado bastantes vueltas y que ha sido colgado en muchos sitios. Como soy firme partidario de la libertad de expresión también agradezco esos comentarios, que no pienso borrar ni rebatir uno a uno (no tengo tiempo), ya que creo que aportan otro punto de vista al debate y eso siempre es saludable. Aunque lamento decirle al sector más crítico que hasta el día del fusilamiento, que aún confío en que no se produzca, seguiré dando la lata.

Así que lo que me propongo hacer es colgar, cuando mi trabajo me lo permita, otras aportaciones y trabajos de compañeros de profesión y de otras fuentes que amplían la información de la cara oculta del conflicto de la que les hablaba el otro día, ya que no es nada probable que puedan ampliarla en la prensa los que tengan interés.

También colgaré opiniones que he ido encontrando por ahí de gente de la calle que parece que no se cree todo lo que escucha y que, en contra de la marea de la inmensa mayoría, se molesta en hacer constar por escrito que discrepan de la versión oficial, lo cual no deja de tener mérito. Son una gota de agua en el desierto, pero están ahí y leerlas le levanta la moral a uno.

Para empezar, aquí tienen un artículo de un colega que se explica muy bien y que no tiene desperdicio.
Les presento a Oscar Molina: «Soy piloto de Iberia» http://elextrados.blogspot.com.es/

Y también les presento a J. T. Goicoechea, en El País:

Hoy por ti, mañana por mi

«Me he molestado en leer las reivindicaciones de los antipáticos pilotos y la verdad es que son muy simples: que Iberia cumpla lo que les firmó a cambio de muchas concesiones. Aún así, pongamos que no tienen razón. A lo que voy es a que como siempre me he considerado una persona progresista y de izquierdas, no doy crédito a los comentarios que estoy escuchando de un coro vociferante que tan pronto habla de fusilar a los huelguistas, como de echarles a todos, como de prohibirles directamente hacer huelga.
Si el derecho de huelga va a depender de las simpatías que nos merezca el colectivo que quiere hacerla, de lo que ganen, de la simpatía que les tengamos, o de nuestro dictamen particular sobre si tiene la razón o no para hacerla, creo que estamos pisando un terreno peligrosísimo y estamos jugando con la extinción de un derecho fundamental, cosa que a demasiada gente con mucho poder en este país le encantaría. Y el día que nos toque a nosotros protestar, no podremos, porque con nuestro entusiasmo en linchar a otros nos habremos linchado a nosotros mismos. Piénsenlo».

Enrique Zubiaga

Soy un aviador vasco que he visto mucho mundo y por eso puedo decir alto y claro, y sin temor a equivocarme, que tenemos un país increíble y que como España en ningún sitio.

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