He leído que en Canadá desaparece Correos. Ha bajado tanto la correspondencia escrita que han decidido suprimir buzones, carteros, sellos y oficinas de correos. Lo digo porque aquí parece que está pasando lo mismo y no sé el futuro que tienen los carteros. Aunque por mi parte me encantaría que se quede la cosa como está, ya que me gusta charlar con los carteros y recibir cartas. Y si no son facturas, ni les cuento.
Pero el caso es que hace diez o quince años recibíamos por lo menos veinte christmas por Navidad y este año han sido tres o cuatro (El Corte Inglés, el banco, los que nos venden la luz, y en ese plan). Sin embargo he recibido unas ochocientas cuarenta mil felicitaciones por correo electrónico, que supongo que al cierre del ejercicio pasarán del millón.
Por mi parte he decidido no mandar ninguna, aunque siempre respondo a las felicitaciones recibidas, lo que significa que empiezo cada día a las tres de la mañana y no paro de responder a las felicitaciones hasta las doce de la noche. Es agotador.
Así las cosas, y para ahorrar tiempo, he decidido poner una felicitación para todo el mundo mundial en este blog, y ya, ya he cumplido.
Como saben ustedes soy vasco, y esta felicitación que les pongo me ha parecido entrañable.
Que tengan todos ustedes un feliz año, en mi caso no será nada difícil que sea mucho mejor que este.
Ah, y por favor no me contesten a la felicitación.
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