Y hablando de gente cojonuda, con perdón otra vez, detrás de Jaime y de dalecandELA hay un grupo de familiares y amigos que son, como el propio Jaime, de otro planeta -bueno, Jaime es de otra galaxia, se lo juro por Snoopy que no he visto un feligrés ni parecido en este planeta-. Son una gente no ya buena sino extraordinaria que se han puesto a currar a destajo para ayudar en esta causa, y no se les pone nada por delante. Hace poco han estado en Bruselas, a donde Jaime y un pequeño pelotón han llegado en barco de vela y en bici. No sé si se pueden imaginar el trabajo y la logística que lleva la organización de semejante aventura pero les ha salido todo perfecto y ni calmas chichas en el Golfo de Vizcaya ni olas de calor o lluvias en las carreteras francesas y belgas han impedido que Jaime entrara triunfalmente en Bruselas tras navegar 190 millas náuticas y pedalear novecientos kilómetros en su bici tándem, llegando el día y a la hora prevista y siendo recibidos por las máximas autoridades de la Unión Europea. Además la gesta ha salido en todos las TVs, periódicos y radios de España y en muchas de Europa. Un enorme éxito mediático, que era lo que se buscaba. Detrás de ello hay muchísimas horas de trabajo y de esfuerzo por parte de la peña de dalecandELA. Algo habrá sembrado Jaime en su vida para tener a toda esa gente volcada y tirando del carro, pero eso son amigos incondicionales y lo demás es cuento.
Pero no se queda ahí la cosa; antes de la aventura de Bruselas dalecandELA ya había organizado multitud de eventos culturales y deportivos, mercadillos, rifas y venta directa o por internet de sus camisetas, chándals, gorras, paraguas, bolsos, tazas y otros accesorios con el logo de dalecanELA. El autor del logo y de los dibujos de las prendas es el propio Jaime, que ya les digo que es el hombre orquesta llegado muy probablemente -aunque él no me lo quiere decir porque para este asunto es muy reservado- de la galaxia Alfa Centauro. El caso es que todo lo anterior se hace -con mucho éxito, ya que las prendas se ven ya por todas partes- para recaudar fondos destinados a la lucha contra la ELA.
Así que ya saben, ha llegado el momento de comprarse un BMW en Lurauto, y si todavía no puede ser el BMW por lo menos pongan su vestuario al día, que estarán estupendos y a la última.
El resultado tangible de todo este esfuerzo es que dalecandELA acaba de donar 30.000 euros a la Fundación Luzón, dedicada también a la lucha contra la ELA, para que a su vez la canalicen directamente a la investigación. También han donado otros 30.000 euros a la asociación Adela, dedicada a la ayuda directa a los enfermos en el País Vasco. En total son 60.000 (SESENTA MIL euritos), no está mal para ser un puñado de amateurs. Y no es la primera vez que recaudan y donan un pastón. A estos les pones a vender coches, trenes o aviones y se comen a la General Motors, a Siemens o a la Boeing en dos meses.
Y no duden ustedes de que esto no se ha acabado aquí. Con el esfuerzo de Jaime y de toda esa tropa y con la generosidad del personal -ya ven que hay mucha más gente buena en el mundo de la que parece si se nos ocurre ver un telediario- seguirán recaudando euro a euro y poniendo piedra a piedra para construir una muralla que no pueda franquear la puta ELA, con perdón. Y cada vez está más cerca el día en que Jaime y todos nosotros lo veamos, no les quepa ninguna duda.
Mientras tanto, Jaime y demás valientes -que hay muchos más que no se rinden ni de coña-, a aguantar. No queda otra, pero al menos ya sabéis que no estáis solos.
A la ELA hay que darle candela, sin piedad.
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