Hermosillo
Entorno a eventualidades
El estado de Sonora, con cerca 2, 300,000 de habitantes, divididos por igual entre hombres y mujeres, está situado en el noroeste de México, en América del Norte. Sus costas son bañadas por el Mar de Cortés en el Golfo de California; es decir, el mar sonorense es un mar interior mexicano, conectado por el Sur con el Océano Pacífico. Se encuentra así vinculado a la denominada «Cuenca del Pacífico» que ofrece amplias posibilidades de desarrollo económico y múltiples retos y oportunidades de aprovechamiento sustentable de sus recursos naturales. Sus fronteras con los Estados de Arizona, de 568 kms., y Nuevo México, de 592 kms., permiten múltiples conexiones económicas, culturales y políticas con los Estados Unidos de Norteamérica. (Fuente: Julio César Montané Martí, Atlas de Sonora, México 1993.)
La flora. Se cuenta con 12 mil has. de bosques de encinos, aile, oyamel, pino y cedro blanco. Aunque en menor cantidad el produce caoba, cacahila, cedro, ciprés, ébano, guayacán y otras maderas preciosas. Entre los frutales: aguacate, anona durazno, guayaba, pitaya, plátano, tamarindo, tuna, naranja, ova etc. Plan tas textiles: alamo blanco, bateco, capule, cáflamo, coca, chichi-caxtle, izote.
La fauna es rica y variada, pudiéndose contar como animales principales los siguientes, agrupados par especies: Mamíferos: ardilla, borrego salvaje, berrendo, cobra montes, cacomixtle, conejo, coyote, cuyo, gato montes, jabalí, leo pardo, liebre, lobo, onza, puma, rata, tejón, tigrillo, venada, zorra y zorrillo. Aves: agachona, aguilucho, alondra, alcatraz, búho, correcamino, huitlacoche, chachalaca, gallardeto, gallina de agua, garzo, gavilán, gaviota, ganga, huilota, halcón, pájaro mosca, saltapared, tórtolo, etc. Reptiles: entre los principales y más comunes: alicante, bejuquìllo, coralillo, cascabel, etc., además de saurios como el caimán y quelonios como las tortugas do agua dulce y salada y la muy apreciable de corey. Peces: atún, anguila, bagre, bobo, dorado, flamenco, gapoyecua, jurel, lobo, mojarra, mantarraya, palomita, pámpano, ojo de buey, roncador, sardina, etc. Crustáceos: acocil, camarón, cangrejo, hipa, jaiba, langosta y langostino. Moluscos: abulón, almeja, calamar, caracol, citerea, cono, pulpo, ostra, ostión, etc. Fuente: centro ecologico de sonora.
Es un destino turístico seguro con hermosas playas enmarcadas de color y riqueza y un desierto que se une a la sierra. La diversidad de sus ecosistemas hace posible que se puedan realizar gran variedad de actividades de recreación y turismo como buceo, pesca, nado, ciclismo de montaña, senderismo, turismo cinegético y turismo ecológico. Así lo asegura la dependencia oficial gubernamental en www.sonoraturismo.gob.mx
Es pocas palabras es una chulada de territorio este que se describe, cuna de grandes y queridas personalidades como Maria Felix, Silvia Pinal, Luís Aguilar, Alberto Vázquez, Ernesto P. Uruchurtu, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Fernando “el toro” Valenzuela, Luís Donaldo Colosio, Isela Vega, sin olvidar, por supuesto, a mi ama y a mi apa, etre otros.
La otra sonora. En los 72 municipios del estado de Sonora y para más de dos millones de habitantes, sólo existen dos librerías medianamente dotadas y actualizadas en los temas y las obras que circulan profusamente en México y en el mundo. Están localizadas en Ciudad Obregón (libros y más) y Hermosillo (unison). A cambio, y en perjuicio de la cultura, existen numerosas ofertas de libros de autoayuda, astrología, chismes de la farándula y de superación personal ficticia que se pueden encontrar fácilmente en un gran número de tiendas de autoservicio. La crisis de lectura en Sonora es seria y debería preocuparnos a todos, por sus impactos en la calidad de la educación.
Bibliotecas públicas existen 130, pero sólo siete rebasan los diez mil títulos. La colección más amplia la tiene la Universidad de Sonora en sus cuatro sedes con 125,895 títulos (273,438 volúmenes); las cinco del ITSON con 55,500 títulos (114,900 volúmenes); la del CESUES, que en cinco unidades cuenta con 18,639 títulos (42,145 volúmenes); la municipal de Ciudad Obregón que cuentan con más de 30 mil ejemplares; la biblioteca del Colegio de Sonora arriba de 30 mil; la Central de Hermosillo con 12 mil y la del Colegio de Bachilleres de Navojoa con más de once mil. Con todo ello -y a pesar de ello, diríamos- el sonorense promedio lee menos de un libro por año, lo compre o lo consulte, según reporta la última encuesta de CONACULTA, la cual nos ubica principalmente como lectores de periódicos y revistas. Mala noticia, la media nacional indica la lectura de dos libros por persona al año, lo que tampoco es algo para festejarse dada la pobreza cultural en amplias regiones.
En usuarios de Internet, ocupa un buen lugar a nivel nacional con casi 700 mil internautas. En telefonía celular se registra que el 48.5% de la población usa teléfono móvil. Los fijos rondan ya la cifra de las 400 mil líneas fijas instaladas en el estado, lo que confirma la tendencia nacional de que el usuario del móvil superó por mucho al teléfono tradicional. 1,563 sonorenses cursan estudios de maestría en alguna institución de educación superior, en cambio, sólo 193 cursan estudios de doctorado en la entidad.
Las instituciones de educación superior aportan anualmente 1,400 ingenieros, en un contexto donde sólo el 24% de la matrícula en nivel superior se orienta a ingeniería, ciencia y tecnología. Faltaría por revisar la tan en boga formación profesional en línea y combatir los prejuicios acerca de la ubicación laboral de los egresados que no es problema de las casas de estudio, sino de la capacidad, iniciativa, formación y vocación de cada quién. “Lo que natura no da, Salamanca non presta” diría Francisco de Quevedo. ¿Cómo aspirar entonces a un premio Nóbel? ¿En qué materia?, se pregunta el destacado columnista y politólogo sonorense Bulmaro Pacheco, con termómetro en línea.
En 105 años, sólo tres mexicanos han sido galardonados. En 1982 el de la Paz lo ganó Alfonso García Robles. En 1990 Octavio Paz en Literatura, y en 1995 Mario Molina en Química. Indirectamente nos tocó un pedazo del otorgado al norteamericano, llamado el padre de la “revolución verde”, Norman Borlaug, en 1970, por sus experimentos agrícolas en Pakistán, China, África, Cajeme, Sonora y la India. Ganó el Nóbel de la Paz.
(Pero, pues, quién va a querer leer si por tratar de tomar, sin pagar por cierto, dos libros con un costo de 182.60 pesos por ambos, a un joven de 20 años lo remiten a la cárcel).
Concluyo con una reflexión que el mismo columnista en mención plantea: ¿Existe alguna otra herramienta mejor que la cultura para mejorar la calidad de los ciudadanos? ¿Existe algo distinto a la cultura que le permita al ser humano entender su propia realidad y el mundo en que vive? Claro que no, -se responde.-
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