“Es un proceso sencillo y una nueva alternativa para la industria-alimentícia-, además de darle uso a un desecho contaminante que genera el proceso de nixtamalización”, Elizabeth Carvajal Millán.
La naturaleza dota al ser humano de determinada curiosidad por temas desconocido, máxime cuando ellos signifiquen directa influencia en el propio organismo y muy especialmente si se trata del trabajo científico de una joven investigadora sonorense, que ha iniciado tramites para patentizar una goma que ayuda a equilibrar la flora intestinal.
Como es del conocimiento de usted y de acuerdo a lo señalado en Wikipedia.com, es la flora que vive de forma natural en el intestino, ayudando, en ocasiones, a la absorción de nutrientes y formando un ecosistema completo que se autorregula y se mantiene en equilibrio. En otras ocasiones son imprescindibles para la síntesis de determinados compuestos, como la Vitamina K.
Defender a nuestro intestino de infecciones, auxiliar en la digestión de algunos alimentos, y ayudar a que el organismo funcione debidamente, es una de sus principales funciones.
Y mire usted que no hay que ser muy lego para poder comprender la importancia que tiene para la industria alimenticia, el descubrimiento que apenas realizó la investigadora Elizabeth Carvajal Millán.
Las gomas alimenticias, explica la científica, se usan en la producción de alimentos para espesar salsas, helados o yogures, gelificar, estabilizar, y como agente de encapsulación en productos como el yogur con bificápsulas, que ayudan a equilibrar la flora intestinal.
Leamos pues la noticia en mención.
Nueva ayuda para equilibrar la flora intestinal. Con la invención de una goma obtenida del desecho de maíz, la investigadora Elizabeth Carvajal Millán está en trámite de lograr su primera patente al desarrollar un producto único a nivel mundial que beneficiaría a la industria alimentaria.
Desde hace un par de años, la doctora Carvajal, originaria de Empalme, ha investigado la obtención de nuevas gomas alimenticias en el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), en Chihuahua, elaborando un tipo que iguala en calidad a la mejor, pero es más barata.
Las gomas alimenticias, explica la científica, se usan en la producción de alimentos para espesar salsas, helados o yogures, gelificar, estabilizar, y como agente de encapsulación en productos como el yogur con bificápsulas, que ayudan a equilibrar la flora intestinal.
La más conocida es la goma arábiga, que se extrae del exudado de ciertas acacias -una especie de árbol africano que genera una resina que es recolectada a mano-, la más cara y de mayor calidad en el mercado”, dice.
La propuesta de una goma derivada del desecho del maíz, resulta sumamente ventajosa en México, ya que aunque su estructura es distinta, contiene propiedades muy similares a las de la goma arábiga y el proceso de obtención es factible y mucho más económico.
“Es un proceso sencillo y una nueva alternativa para la industria, además de darle uso a un desecho contaminante que genera el proceso de nixtamalización”, señala Carvajal.
En México, la nixtamalización es un proceso requerido para elaborar alimentos con base en maíz, como las tortillas, tamales y totopos, y consiste en agregar agua y cal al grano que es recogido tras un tiempo de reposo, dejando el líquido conocido como nejayote.
Esta nueva goma se extraería del nejayote: un líquido amarillento altamente alcalino que al no tener ningún uso productivo es arrojado al drenaje creando un factor contaminante.
“El nejayote se filtra para eliminar partículas gruesas en suspensión, y se acidifica para detener la reacción que provoca la nixtamalización, después se eliminan del líquido las proteínas contaminantes y es tratado con alcohol para obtener la goma”, explica.
Una vez seca, la fórmula es presentada en polvo, y de llegar a comercializarse podría tener un precio 50 por ciento menor que la goma arábiga, que alcanza hasta los 20 dólares por gramo en el mercado, ofreciendo las mismas propiedades e incluso otros beneficios:
“Sería algo muy parecido a la goma arábiga con la ventaja de que esta puede formar geles de tipo covalente, que son más resistentes a los cambios de temperatura, un factor favorable para la industria de los alimentos, además de tener antioxidantes”, aseguró.
La investigación que ya se encuentra en proceso de patentación inició en 2005, tras el regreso de la doctora Elizabeth Carvajal, de Francia, donde obtuvo su especialidad. Por Orietta Fupen de expreso.com.mx
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