¿DE QUÉ ESTÁN HECHOS?: Índice Político. Francisco Rodríguez
«La realidad es que no saben de lo que estamos hechos»:Sergio Aguirre Anguiano, Ministro de la Corte Suprema de Justicia.
Hace unos días le marque a su celular y no obstante no habernos comunicado por años, enseguida respondió como si apenas ayer nos hubiéramos saludado ¿cómo le va, cómo ha estado?; bien Don Francisco, le digo, no obstante tener menos edad que el suscrito; pero es tan respetable y caballero que lo menos que se puede hacer es quitarse el sombrero ante su persona.
Hay ocasiones que uno endiosa a las personalidades de las efemérides, leyendo e imaginando su combate, ímpetu o heroísmo periodístico, que la cotidianidad misma, por lo general, nos oculta o impide ver que al lado nuestro hay alguien con esas o más virtudes superiores.
Lo conocí hace casi 25 años, en 1983, y desde siempre lo he leído y lo que ha escrito en verdad que le han puesto los pelos de punta a más un funcionario público o geo empresarial; que en más de una ocasión, y de ello se cuentan muchas anécdotas, se han hecho múltiples intentos para cooptarlo o cuando menos desaparecerlo del medio en el que pública.
Es un investigador nato, es un reportero y periodista auténtico; que cuando firma o afirma una información es porque cuenta con los elementos necesarios para hacerlo; Paco Rodríguez, a lo largo de su historia periodística ha demostrado unos enormes tamaños, una insospechada fuente informática y una don de la amistad puesta a toda prueba durante toda su vida.
Sólo es cuestión de dar un clic en http://www.indicepolitico.com/, para que pueda usted constatar por si mismo sus contenidos.
He aquí pues, un ejemplo de lo que le estoy hablando:
SI AÚN FUESE NIÑO, destriparía a uno de ellos, como lo hice con aquél oso café –Teddy Bear, me enteraría más tarde que se llamaba— dentro del cual sólo encontré borra. O como aquel viejo primer reloj cuya maquinaria aún no dejaría de intrigarme, si no lo hubiese desarmado para enojo de mi abuelo quien me lo regaló.
Lástima que ya adulto y creo que en la madurez –aunque se aceptan opiniones– no pueda abrir en canal a uno o dos de esos togados.
Tarea esta que muy probablemente acometería con gusto Hannibal Lecter, el personaje de ficción creado por Thomas Harris, quien estoy cierto que hasta cierto sabor les encontraría.
Eso sí, ¿quién sabe si agradable o no?
¿De qué están hechos los señores ministros? Todo un misterio.
Podríamos jugar a las cábalas, eso sí, para encontrar respuesta a la interrogante planteada por el señor ministro Sergio Aguirre, como respuesta a quienes, dijo, presionan a la Corte so pretexto de la llamada Ley Televisa.
Primero en jugar, el lector y radioescucha consentido Franciso A. Servín de Alba quien concluye que, cuando menos en el caso del mismísimo ministro Aguirre, por ser del PAN, «está relleno de migajón».
Tanto a favor de don Francisco, por esta variable, pero… ¿y los demás? Pues, en la composición de todos, la constante es el interés.
O los intereses. Económicos y políticos, sobremanera.
En primer lugar, los intereses de aquellos que tienen a la parentela casi completa, incrustada en cargos diversos, importantes y, sobre todo, bien remunerados dentro del propio Poder Judicial. Franco es el linaje.
Luego están quienes han formado ya sólidos grupos de poder y presión, colocando secretarios, jueces, ministros y miembros de la Judicatura, par cuidar sus parcelas de interés con fallos «a modo» de quien se «ponga a mano». Casi todos, para no escribir que todos.
Por ahí están también quienes sin desparpajo conviven en sus fiestas privadas con ex Presidentes, gobernadores, obispos, empresarios «primer nivel», y además tienen a sus vástagos en cargos del Ejecutivo o candidateados por partidos políticos. ¿Bailamos un Vals?
¿De qué están hechos los señores ministros?
De ambición. De conveniencias. De codicia. De poder. De dinero, de mucho dinero.
Voraces, no cesan de buscar más de esos rellenos.
No se necesita, pues, abrir en canal a ninguno de ellos.
Tampoco practicarles análisis de su DNA partidista, o de sus niveles de acaramelamiento con el poder presidencial, ni saber si la grasa económica que corre por las venas ministeriales está alta o no.
Menos falta nos hace aún una radiografía.
¿Para qué, si encontraríamos que, como las marionetas, su esqueleto es movido por hilos muy visibles?
Sabemos todos ya de qué están hechos, ¿o no?
Y aún así, ¡qué ganas de abrir a uno que otro en canal!
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