Para que tantos brincos, estando el suelo tan parejo, reza un refrán; que viene al caso por lo de la suspensión de la famosa y ya enfadosa discusión sobre la reforma migratoria en los Estados Unidos; ya que de acuerdo a los tiempos de la Cámara de Representantes la decisión final se va a tomar hasta dentro de un mes.
Así un día nos darán la noticia de que ya se aprobó, otro día o minutos más tarde nos van a avisar que ya se cancelo la reforma; tres días después saldrá a ocho columnas que ya empezaron las redadas para deportar a todo persona de origen latino o musulmán y luego que todas las fronteras estan abierta para todos, y de nuevo que ya se aprobo, pero otra reforma.
Ya ve que ni el pasaporte les van a pedir a sus paisanos para salir, como que ya se sienten más relajados, más seguros luego de lo ocurrido el S11.
Hay que esperar, hay que analizar los tiempos; no falta mucho tiempo para el relevo presidencial, lo que significa dos períodos más de legislación y muchos meses de negociación.
Ellos, los estadounidenses no tienen prisa, se pueden tomar las cosas con calma; el que paga manda y entre tanto los demás, los indocumentados, de seguro continuaran en la tentativa de pasar la línea.
Regresan cansados, demacrados, vencidos y hasta humillados. Son los deportados, los ilegales que no alcanzaron el “sueño americano”.
Después de pasar por los centros de detención de migrantes en Estados Unidos, son prácticamente arrojados a la frontera de México y su número se cuenta por miles en un día a lo largo de toda la franja.
Algunos lloran al pisar suelo mexicano, porque vienen sin dinero, lastimados por las ampollas de los pies de tanto caminar en el desierto, con las huellas de las espinas en brazos y piernas.
Mariana, una joven chiapaneca de 23 años y madre de un niño de dos años de edad, llora de impotencia. “No pude, no pude”, se lamenta cuando se le pregunta donde fue detenida por la migra en Estados Unidos.
Pero cambia las lágrimas tan sólo unos minutos después cuando a manera de reto dice que lo volverá a intentar, aunque por otra frontera y no por el desierto.
Como ella, minutos antes decenas de indocumentados fueron bajados del lado estadounidense de un camión de pasajeros, a unos metros de la garita “Mariposas”, en la que vigilados por agentes de la Patrulla Fronteriza y en fila, son conducidos hasta el lado mexicano.
José Antonio Rivera Cortés delegado en Nogales de la dirección general de Atención a Migrantes del Gobierno de Sonora explica que tan sólo por ese puente internacional llega a diario un promedio de mil indocumentados deportados.
La mayoría de ellos -revela- presenta problemas de salud, principalmente llagas en los pies tras caminar tres o más días en el desierto.
Al lado del templete de ayuda a los migrantes que opera Rivera Cortés, en el cual trabajan jóvenes voluntarios de Estados Unidos y de México, están también los “polleros” o traficantes de personas.
Mientras unos buscan convencerlos y ayudarlos para que regresen a sus lugares de origen, otros tratan de “engancharlos” para llevarlos nuevamente a la aventura de cruzar ilegalmente a Estados Unidos.
No hay mucho que ambos grupos ofrezcan a los migrantes. El puesto oficial les da un vaso de agua o té y una torta, una silla para descansar momentáneamente bajo una carpa.
Los “polleros” les ofrecen llevarlos de nuevo a los sitios por los cuales pueden pasar rápidamente, a cambio de un pago de entre 200 y 300 pesos para llevarlos en camionetas hasta Altar, donde podrían intentar cruzar otra vez hacia Estados Unidos. Por Francisco Gómez, Agencia El Universal.
Buscará Bush revivir reforma migratoria. El presidente George W. Bush visitará personalmente el Congreso la semana que viene y tratará de revivir el proyecto de reforma migratoria que fue archivado por el Senado.
Bush tiene programado un almuerzo con senadores republicanos el martes, parte de la campaña de la Casa Blanca y sus aliados en ambos partidos para contrarrestar a los republicanos conservadores que bloquearon esta semana el proyecto de reformas.
El bloque a favor de las reformas se comprometió a seguir buscando un acuerdo en torno a enmiendas que resulten aceptables a los opositores al plan.
Los opositores, por su parte, dijeron que se mantendrán firmes en su rechazo al actual proyecto.
Líderes demócratas acusaron a Bush de no apoyar firmemente la legislación, que reforzaría la seguridad en la frontera, permitiría la contratación de un mayor número de trabajadores temporales extranjeros y facilitaría la regularización de la situación de unos 12 millones de indocumentados.
Muchos republicanos defendieron el papel desempeñado por el presidente, pero dijeron que ven con buenos ojos su asistencia el martes al almuerzo semanal de senadores republicanos por primera vez en cinco años.
La visita fue programada antes de la votación de esta semana. »Pero sin duda se hablará de la inmigración», dijo el portavoz presidencial Scott Stanzel.
El proyecto recibió solo 45 de los 60 votos necesarios para poner fin al debate y proceder a una votación formal. El jefe de la mayoría demócrata Harry Reid archivó el asunto y dijo que sólo la intervención directa de Bush podría revivirlo.
Algunos republicanos coincidieron. »¿De quién es este proyecto?», preguntó el senador Lindsey Graham. »Harry Reid dice que es una propuesta de Bush y tiene razón».(Agencia SUN)
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